proceder a la reparación de un siniestro.
Del mismo modo, los tomadores del seguro siempre
intentan pagar una prima lo más
económica posible, incluso a costa de reducir ligeramente la cobertura.
Dadas estas premisas, las compañías han encontrado en la franquicia una fórmula que funciona para
ambos: bajar el precio sin bajar las
coberturas.
El asegurado
no paga toda la prima que le correspondería, sino sólo abona una parte y en
caso de siniestro, la aseguradora no paga la factura entera, sino sólo la
diferencia entre lo que debe abonar el asegurado en caso de siniestro y el
total del coste de la reparación.
Veámoslo con
un sencillo ejemplo:
Imaginemos
que tenemos un seguro a todo riesgo sin franquicia cuyo precio asciende a 1.200
euros, y el mismo seguro a todo riesgo con franquicia de 350 euros (el
asegurado pagará como máximo 350 euros por cada reparación) tiene un importe de
725 euros, por lo que si sólo tenemos un siniestro al año nos compensará elegir
esta última opción.
Si la
reparación del siniestro no supera los 350 euros, la aseguradora no pagara
nada, en caso de superarlos pagará la diferencia entre el precio de reparación
y los 350e de la franquicia.
¿Qué cubre mi seguro?
II. ¿Cómo ahorrar en el seguro con franquicia?
III.¿En qué coberturas aplica y cuándo nos interesa contratarla?
IV.¿Cuál es la franquicia más conveniente para cada asegurado?




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